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Raúl Carrillo Arciniega (Santa Rosalía, B. C. S., 1972.) Tumor acústico Es el comienzo: la parte que indaga la escoria al paso la fractura del orden: detonación de un ruido hueco y matriz de orilla clínica internado en una sala llena de sombras lastimosas sin brillo ni luz que ahora después de tiempo reparo por la urgencia de la hondura hecha añicos: que se callen todos y las voces se apaguen la tele el tejido de la piel para que el amor no sea objeto de eufonía transpire y en mi horizonte se disperse. Me callo acompasado de mutismo y la barahúnda sorda se va a mi boca parte conmigo con la herida del hallazgo de unos cuantos rumores citadinos. --Que el ruido no acribille el estrépito de las ansias la estropeada silueta de alguien que camina y se apague todo y no haya más que mordazas que mi voz se sofoque en el sopor de las palabras petrificadas en los muertos. Quiero un silencio sordo una sordera que no cumpla en las noches cansada para siempre del grito y el aullido que se cierren todas las puertas para caminar sin límites sin fronteras más allá del estruendo dejarlo tan atrás para que vea en mi sombra mudez por más de dos minutos que se extiendan las muertes y que todos hablen Babel enmudecidos para que el ruido sea ajeno al tormento a los oídos y que el silencio sea un largo rumor que nadie aguarde y se vuelva eterno sin preguntas ni señas ni artificios ni cuidados ni lenguas ni hombres ni silencios ni ruidos.
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