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Jerome Rothenberg |
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No. 77/ Marzo 2015 |
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Jerome Rothenberg Para Anselm Hollo 1/ Avanzo hacia un espacio más hondo yo que estoy muerto llamo a los vivos pequeños hermanos qué absurdo es su andar sin carga alguna y extraviados corren por el escenario de la vida sus palabras son grilletes y enjaulan su mente los conozco tanto como para sentir su dolor libre y con fiereza avanzo hacia un espacio más hondo donde nadie me alcanzará aquí asesto un golpe un fluido estupidizante desde el fondo de mi cuerpo (A. Artaud) cubre la tierra que nos separa bloquea todo acceso aves como pequeños cuchillos se zambullen en el cielo le mal du ciel la frase que escucho y vuelo lejos 3/ El misterio está en las palabras solamente la palabra que poseo para designarlo no es suficiente requiere de cierta fuerza el misterio de la mente que se esparce por el universo vivo en cada uno de nosotros nuestros pensamientos que vuelven al origen inexplorado ausente cada vez que otro amigo se va mi aliento se siente distante los días se condensan en minutos noches en días el misterio está en las palabras solamente (él escribe) lo demás no puede saberlo pero lo retiene en su mente todas las cosas poseen inteligencia y una porción del pensamiento 7/ Un dios oculto yo es ego en otra lengua una percepción hinchada de quien él es un día se desmoronará lo dejará desventurado leyendo sus palabras en cristal y en aire o mirando el cielo él examina tu rostro ojos como fragmentos de hielo radiante un dios oculto de boca retorcida la palabra es formidable [furmí-dabol] en otra lengua las palabras danzan cuesta abajo dentro de mis oídos y se detienen al evocar cómo hablabas y escribías los recordados amigos y camaradas que ya se fueron 9/ Quisiera pensar en la muerte quisiera pensar en la muerte o no hacerlo ahora incluso al recordar fríamente los hechos desciendo paso a paso hacia la cripta yo tampoco puedo deshacer su hechizo y permanecer esta noche la palabra es generación otros tras nosotros un mundo tan joven que deslumbra cuando cruzo sus senderos mas no puedo nombrarlo retenido por los lazos que me atan y sin embargo qué silenciosos son los jóvenes sanos los pálidos ciegos adoradores entre las tumbas para quienes los nombres y rostros de nuestros muertos no tendrán sentido alguno los mundos que conocemos se desvanecerán dejando un rastro apenas no hay más tiempo que el ahora que contiene todos los tiempos por él miramos y contemplamos cómo el futuro se apaga 10/ Un pensamiento una vez pensado sobrevive cuando yo ya no esté qué cosa permanece o quién se queda para enumerar o decir nuestros nombres los pequeños sustantivos incluso ahora se atoran tanto en la garganta como para ahogarnos el más fuerte obligado a toser y dejar que se esparzan los húmedos sonidos arrojando una telaraña una red amarilla punto final donde el aliento ennegrece la imagen en el cristal se convierte en un campo de estrellas mi ojo está demasiado empañado para distinguirlo al mirar sólo la noche un anillo de cuerpos cercenados por toda su espina dorsal el fluir de la médula filtrándose desde los huesos desconectado a lo lejos un indígena nos señala los lomos de un corcel todo esto en un sueño y luego olvidado la vida en la nube un pensamiento una vez pensado sobrevive no hay punto final para eso que fuimos o somos el universo absorbe esa forma eternamente furioso feroz y cruel así como también regido por amor
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