No. 42 / Septiembre 2011

 
La noche mística

Mística y Poesía
Por María Auxiliadora Álvarez
 

columna-mistica.jpgEl proceso de la noche mística se inicia con la interiorización. La meta de esta interiorización es alcanzar el fondo de sí mismo para llegar desde allí al Otro, a lo Otro. A pesar de carga simbólica (y ontológica en el trasunto místico) de la oscuridad de la noche, Edith Stein, discípula de Husserl primero y Carmelita después, explicó la distinción entre la noche cósmica y la noche mística: “La noche, en cambio, es algo natural: lo contrario a la luz que a nosotros y a todas las cosas envuelve … Es invisible e informe. Y, sin embargo, la recibimos verdaderamente y está más próxima a nosotros que todas las formas y figuras, está más propiamente unida con nuestro ser … Es como un preludio de la muerte … La noche cósmica tiene un doble aspecto: frente a la noche oscura y espantosa … está la luz de la luna con un suave y delicado resplandor … [La noche] da fin a la prisa y al ruido del día y nos trae el descanso y la paz. Estos mismos efectos nos trae la noche anímico-espiritual … La noche mística no debe entenderse cósmicamente. No tiene su origen fuera del alma, sino que brota de sus mismas entrañas y afecta sólo al alma de donde nace … Establece al alma en la soledad, la aridez, y el vacío. Sin embargo, también hay una luz en la noche, que descubre un nuevo mundo en lo más hondo del alma. La noche, tanto la cósmica como la mística es algo informe e inaprehensible que, en la plenitud de su sentido sólo sugiere sin agotar nunca su contenido” (La estructura).

En tanto que transitorio, el símbolo de la noche representa en ambos contextos (cósmicos y místicos) un movimiento de avance hacia la luz: el riesgo de la noche es amanecer. San Juan de la Cruz escribió el poema Noche oscura del alma simultáneamente a su otro poema Subida al Monte Carmelo. Algunos críticos opinan que San Juan escribió Noche oscura durante su estadía en la cárcel de Toledo, otros afirman que lo escribió después de salir de la cárcel (durante su permanencia en El Calvario y Beas de Segura), pero en todo caso, los años dentro de los cuales se sitúa la elaboración de ambos poemas, entre 1578 y 1579, incluyen ambos períodos. Según la mayoría de los especialistas, los poemas Subida al Monte Carmelo y Noche oscura del alma forman una sola unidad en argumento temático.

Pero por otro lado, el poema Noche oscura del alma posee también el mismo argumento del más largo poema de San Juan, el Cántico espiritual, escrito también en 1578.En ambos poemas se despliegan las mismas imágenes y símbolos. Al igual que la noche del Cántico espiritual, la noche de Noche oscura del alma está descrita en sentido retrospectivo: “Oh noche que guiaste!/ ¡Oh noche amable más que la alborada!/ ¡Oh noche que juntaste/ Amado con Amada,/ Amada en el Amado transformada!” (estrofa 5, Vida y Obras de San Juan).

Paradójicamente, esta “noche [oscura y] amable” es tan venturosa como “la noche sosegada” del Cántico: “La noche sosegada/ en par de los levantes de la aurora/ la música callada/ la soledad sonora/ la cena que recrea y enamora” (estrofa 14). En Noche oscura del alma, la “noche dichosa” reaparece en el verso 1 de la estrofa 3:En la noche dichosa/ en secreto, que nadie me veía/ ni yo miraba cosa/ sin otra luz y guía/ sino la que en el corazón ardía” (Vida y Obras de San Juan). Los adjetivos adscritos a ambas noches son igualmente positivos. Con excepción de Llama de amor viva, en dos de los tres grandes tratados de San Juan (Noche oscura-Subida y Cántico), los símbolos y argumentos se concentran en la oscuridad positiva de la noche, la superación de la incertidumbre y el sosiego.



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