Victor Hernández Cruz nació en Aguas Buenas, Puerto Rico. Se mudó a la ciudad de Nueva York con su familia cuando tenía cinco años pero no aprendió a hablar inglés hasta después de dos años cuando su familia compró una televisión. Comenzó a escribir poesía de joven y a los diecisiete auto-publicó su primer libro, Papo Got His Gun! And Other Poems, libro que imprimió en mimeógrafo. Desde entonces ha publicado, en casas editoriales tradicionales, más de una docena de sus poemarios—entre ellos, Snaps (1969); Tropicalization (1976); By Lingual Wholes (1982); Red Beans (1991); Rhythm, Content, and Flavor: New and Selected Poems (1989), Maraca (2001), The Mountain in the Sea (2006) e In the Shadow of AL-Andaluz (2011). Hernández es un miembro del Nuyorican Movement of Writers. ---------------------------- Victor Hernández Cruz es un poeta que de cada poema que leo, cada poema que quiero traducir. Es ir en crescendo en su poesía. Hernández hace poesía cultural, histórica donde lo tropical resuena, entre las palabras, mezclado con sus impresiones de la gran urbe, en su caso Nueva York, pero Hernández va más allá y se interna en lo histórico, lo norafricano, lo español, lo caribeño, lo americano y lo imprime en las páginas.
Hernández es un poeta experimental. Usa en su poesía una infinidad de técnicas y son los años en que lo empieza a hacer lo que llama la atención. Es además de poeta experimental, un pionero para los U.S. Latino Poets en los Estados Unidos, abrió brecha para las siguientes generaciones. Hernández entre otras técnicas utiliza poesía concreta, poemas en prosa, sintaxis icónica, cambios de códigos lingüísticos; también es atrevido, no le da miedo y escribe, a propósito, con mala ortografía la forma en la que a un hispanohablante le sonarían las palabras en inglés. A veces usa puntuación, a veces usa espacios extras para crear el mismo efecto que da la puntuación. La mayor parte de su poesía está escrita en inglés pero utiliza el español para acentuar lo hispano, sobre todo el Caribe, sus orígenes.
A Victor Hernández Cruz se le mezclan las culturas y en lugar de cohibirse y tratar de encasillarlas y separarlas, las deja fluir y de ellas nace una síntesis con sabor tropical, norafricano y neoyorquino. Usa reglas gramaticales del idioma inglés con una fonética del idioma español y no se detiene ahí, en algunos poemas usa también lo árabe. Pero es eso, su capacidad de desplazarse entre culturas, códigos lingüísticos, historia, que hace tan rica su poesía. Hay que buscar entre los versos la historia y cultura que Hernández tiene tan presente cuando escribe y celebrarla con él. Para esta ocasión he seleccionado “Side 2” del poemario, Tropicalization, 1976, “Come libros” de In the Shadow of Al-Andalus, 2011, “EL POEMA DE LO REVERSO” Maraca, 2001 y “Dimensiones de un lingüista” Maraca, 2001.
Side 2 (De Tropicalization pag. 14)
Afuera de la ventana la ventana viendo fuera A ti y a él y a ellos Contando cuentos de sol ardiente Caminando medio desnudos Luna suave faldas levantadas Tus ojos dentro de las fibras Tamarindo amargo agridulce Ningún zapato va al próximo enclave De luces En las mañanas el metro Ruge desde dentro de un Frijol rojo El hielo abraza el cristal Murray el K dice en la radio 2 bajo cero allá
Come libros
Antes que tú estuvieras sosteniendo una rebanada delgada de árbol entre tus dedos, tus ojos fijos en la tinta, en una fiesta donde las moléculas eran movidas por el sol, la humedad vino vestida con su hilo de vapores, el único bailarín era el sonido. Antes de biblios allá estaban los malabaristas, los trovadores, sílabas rítmicas cortando venas con las cuerdas de loas, cuando los poetas estaban regresando de la guerra.
EL POEMA DE LO REVERSO
En el que todo va para atrás en tiempo y movimiento Las palmeras se encogen hasta el suelo Los mangos se vuelven semillas y reaparecen en los ojos de mujeres indias Los años van de regreso el cemento se hace madera Los sombreros panameños son vistos sobre esqueletos que caminan en las plazas De bancas que una vez más son de madera El pasado empieza a suceder otra vez Veo los tres barcos de Colón navegando a la inversa en el mar Haciéndose más pequeños Cruzando el Atlántico hacia los puertos de España Cadiz Dos Palos Huelva Donde los marineros desembarcan y regresan a sus pueblos A sus casas Son adolescentes otra vez se vuelven niños infantes re-entran en los vientres de sus madres hasta convertirse en miradas Aferrándose a una libra de pan a través de una plaza llena que se hace el sabor del sonido de las campanas en reverberación
Dimensiones de un lingüista
Lo sentí en taino Lo pensé en español Lo escribí en inglés
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