Efraín Huerta y el cine mexicano
Cine y poesía Por Ángel Miquel
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No. 70/ Junio 2014 |
Efraín Huerta y el cine mexicano
Cine y poesía Por Ángel Miquel
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En el verano de 1932 llegó a México el escritor guatemalteco Luis Cardoza y Aragón. Venía sin un centavo, pero con el capital cultural de haber vivido recientemente el París de Picasso y Stravinski, de los inicios del surrealismo y Paul Valéry... “Mi generación ‒escribió en El río, su libro de memorias‒ fue la última que vio en París la cima de la cultura, la capital del arte.” Allá se había relacionado con escritores hispanoamericanos como Vicente Huidobro, César Vallejo y Ramón Gómez de la Serna, y con los mexicanos Alfonso Reyes, Agustín Lazo y Samuel Ramos; allá también había escrito sus primeros libros de poemas. ![]() La carrera de Cardoza prosperó y en pocos meses tenía ya a su cargo el suplemento cultural del periódico, donde pudo comenzar a diseminar la información asimilada en su experiencia europea. Entre los colaboradores frecuentes del suplemento estaba el joven poeta Efraín Huerta, quien alternaba sus intereses entre la literatura y el cine. Nacido en 1914 en Silao, Guanajuato, Huerta se había trasladado tiempo antes a la ciudad de México, donde había publicado ya dos breves poemarios: Absoluto amor (1935) y Línea del alba (1936). En el primero de esos libros daba cumplida cuenta de su pasión por las imágenes en movimiento, ya que tres de sus poemas estaban dedicados a la actriz rusa Anna Sten. Ésta, que había actuado en Moscú con Stanislavski, se exilió en Alemania y pasó en los años treinta a Hollywood donde, en un intento por hacerla rivalizar con las otras bellezas nórdicas de la época, Greta Garbo y Marlene Dietrich, la Metro-Goldwin-Mayer le asignó primeros papeles en Emile Zola (1934), The Wedding Nigth (1935, con Gary Cooper) y otras cintas. Desde luego, sus actuaciones no resultaron tan atractivas para el público como las de sus célebres rivales, pero por lo visto su belleza impresionó profundamente al poeta mexicano. ![]() A diferencia de compañeros de ruta como Mauricio Magdaleno y José Revueltas, quienes se volcaron hacia la industria del cine para escribir guiones u ofrecer relatos que pudieran ser llevados a la pantalla, Huerta se mantuvo al margen de la producción. Al contrario, permaneció, como muchos otros, en la enorme esfera propagandística creada en los años cuarenta a remolque del éxito económico de las productoras de la “edad de oro”. En efecto, como una de las consecuencias de la consolidación del sistema de estrellas y del incremento de la producción hasta llegar a fines de la década a alrededor de cien películas por año, surgió en un breve periodo una constelación de publicaciones periódicas en las que se difundían noticias acerca de todos los estratos de la industria y se comentaban y propagandizaban sus obras. Las más influyentes de esas publicaciones fueron Cinema Reporter, Novelas de la Pantalla y México Cinema, pero muchas más, de aparición semanal o mensual, compartían con ellas los alambres de los puestos de periódicos. Por otra parte, diarios como El Universal Gráfico, Novedades y La Prensa, y semanarios de información general como Así, La Afición, El Redondel, Esto y Mañana, también incluían crítica y espacios frívolos sobre el cine. A principios de la década había solo unos cuantos periodistas cinematográficos activos, cifra que en un par de años se elevó a alrededor de cincuenta, aún sin contar a quienes se dedicaban estrictamente a hacer anuncios, carteles, stills y gacetillas publicitarias. Entre todos ellos destacaba Huerta, por la calidad de sus notas en las que ejercía una inteligente crítica de películas. ![]() Marina Tamayo, en el que se refirió elogiosamente a la protagonista de En tiempos de don Porfirio (Juan Bustillo Oro, 1939) designándola “alta rosa del film/ acuarela de amor inalcanzable”; y el otro fue María de los Ángeles Félix, donde celebró la belleza de la joven actriz debutante en El peñón de las Ánimas (Miguel Zacarías, 1942). Huerta también incursionó en otro género de poesía cinematográfica, enfocado ya no en hacer el elogio de las estrellas sino el de las películas. Ahí propuso María Candelaria, dedicado a la cinta del mismo nombre interpretada por Dolores del Río y Pedro Armendáriz (realizada por Emilio Fernández en 1943), mientras que en el Corrido de la Enamorada glosó el argumento de otra célebre cinta dirigida por el mismo director en 1948, y estelarizada por Félix y Armendáriz. Desde los años veinte Manuel Maples Arce y otros integrantes movimiento estridentista habían incorporado a sus poemas términos como close-up o disolvencia; más adelante, bohemios como El Vate Frías y Renato Leduc celebraron en verso a intérpretes de películas norteamericanas, pero los poemas de Huerta fueron los primeros inspirados directa y explícitamente por el cine mexicano. En esto, Huerta manifestó en primer término haber asimilado la gran fuerza seductora del medio en que estaba inmerso. Pero esta incorporación de temas cinematográficos también dio cuenta de una elección derivada de una amplia discusión, que se alargó durante varios años y en la que Huerta participó de forma prominente, acerca del papel de la poesía y, en términos más generales, de los creadores e intelectuales en la sociedad. Ya desde sus primeros textos no cinematográficos para El Nacional (por ejemplo, El problema de la poesía y Por una poesía de la juventud, de enero y marzo de 1937, respectivamente), fue clara su voluntad de sondear el territorio desde donde pensaba levantar su obra. Pero esto fue aún más evidente a partir de 1938, cuando junto con Alberto Quintero Álvarez, Rafael Solana y Octavio Paz, participó en el lanzamiento de una nueva revista de literatura, a la que titularon Taller. En esta publicación, que apareció durante tres años, resultó urgente a los redactores definir a través de editoriales, ensayos y poemas su postura personal y grupal en esos agitados años de la guerra civil española, la lucha contra el fascismo y el inicio de la segunda guerra mundial. ![]()
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Ilustraciones:
Retrato de Cardoza y Aragón por José Clemente Orozco http://macabal.wordpress.com Cartel de Nana, 1934 http://www.doctormacro.com/ Fotografía de Efraín Huerta http://www.poesi.as/fotoeh.htm Portada de Cinema Reporter núm. 30, 1943 www.pulpinternational.com |