No. 84 / Noviembre 2015 |
US Latino Poets en español
![]() Por Xánath Caraza
Copatrocinado por el Smithsonian Latino Virtual Museum Louis Reyes Rivera |
![]() Como profesor y activista social, Reyes Rivera fue instrumental en la creación de las primeras facultades de Estudios Étnicos en los Estados Unidos. Recibió varios reconocimientos por su trayectoria como poeta y educador. Sus poemarios son Who Pays the Cost (1977), This One for You (1983), In Control of English (1988, 1992) y Scattered Scripture (1996). ![]() Si recuerdo correctamente, ocho poetas de la ciudad de Kansas, incluyéndome a mí, nos reunimos con Reyes Rivera un viernes por la tarde para una plática casi privada. Literalmente quedé hipnotizada por él, por su manera de presentar su poesía y sus contenidos. A pesar de que sabía quién era, ver en persona a la leyenda fue una historia diferente. Reyes Rivera era una persona con los pies bien puestos en la tierra, sencillo y amigable. Algo importante de mencionar es que era, además de profesor, un excelente performero, latino puertorriqueño y afrolatino. Esa combinación me impactó positivamente. Recuerdo que Reyes Rivera insistía en decirnos: “Nunca tengas miedo de los sonidos internos que escuches”, repitió esto en varias ocasiones durante esa reunión; usaba una camisa Kente con diseños Dashiki, barba larga y canosa, bastón en mano. Reyes Rivera murió aproximadamente un mes después de que lo conocí; involuntariamente, me ayudó a encontrar ritmos que no había podido producir en mi propia poesía. “Never be afraid of the inner sounds you hear” fueron, literalmente, sus palabras. Para esta ocasión he seleccionado de su poemario Scattered Scripture, “(por donde me encuentro)”, originalmente escrito en español, y mi traducción de “(serie de la tierra cultivada: entrada 3)”. (por donde me encuentro) el mundo entero me mira y entre sí dice ves, ahí va un puertorriqueño un boricua de allá uno de esos malcriados engañados, desterrados anda por ahí como quiere lo ves así son los boriqueños de aquí y aunque anden acompañados por encima la miseria en el fondo muy por dentro todavía, siempre con vida en el alma de su propio cuerpo y vuelvo a mi misma tierra : ese pueblo de exilios donde botaron a mis únicas abuelas de su ponce y su río piedras : esa isla de Betances, de Lola y Pachín donde nacieron mis abuelos en un fajardo enclavado por encima y por el lado en un río de yunque y de yauco en ese rincón de este mundo en esa patria de aviso y Albizu en ese mismo corazón ardiente y corriente de un Antonio y un Clemente es donde a veces se pierde la voz apesadumbrada con la quemadura del esclavista y con las llamaduras de un yo-yo-ismo colonial ahí algunos se destierran me oyen y me dicen… pero tú no eres de aquí tú vienes de allá de lo que dices no cuenta de lo que hagas cabe duda de lo que quieres no debes… y me dejan. y luego lentamente yo los miro con los ojos plenamente sudados por los cuales veo también al mundo que me mira y con la pena del poeta como la de Burgos destejada por las calles invernadas con la nieve enterrando su dolor me caigo tiernamente silencioso y pienso… tanta, tanta juventud y tanta lucha todavía sin semillas en el campo del sudor sin raíces en la vida del amor sin sonrisas alzando su aurora sobre la cual aún tenemos que crecer pero no…no hemos crecido y sigo y sigo por donde me encuentro. (serie de la tierra cultivada: entrada 3) hoy la tierra ruega ser tomada en el pecho consolada con susurros de preocupación cariñosa criada por la mano mientras se le canta una y otra vez como cada línea voluptuosa por cada curva que ágilmente nos llama más de cerca a la visión en el sonido: bloques de piedra jalados en paja esclava hechos de arena de lodo que se recuestan en la base de fulminantes miradas ambiguas el Pi del ritmo de la respiración cazando los secretos guardados por los sacerdotes uno encima de la otra piedra espíritus que golpean deportados por las hermandades multiplicar muros que sofocan los gritos de la tierra un desierto grita, “¡No Más Agua!” tantos campos una vez amplios & florecientes ahora quemados & desperdiciados hundirse en pantanos con lágrimas temblorosas que suplican una oreja más reclinarse más cerca a los poros de los reclamos de la tierra: “Te Pertenecemos… te pertenecemos…” |
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