No. 88 / Abril 2016


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Rirkrit Tiravanija / Karl Holmqvist



Por Enrique Juncosa

 

88_jardin_01.jpgEl artista tailandés Rirkrit Tiravanija es una de las figuras más destacadas de la escena artística internacional hoy, habiendo expuesto en numerosos de los principales museos del mundo y recibido un gran número de distinciones, siendo considerado, además, como enormemente influyente. Nacido en Buenos Aires en 1961 (sus padres eran diplomáticos),vive entre Nueva York, donde da clases en la Universidad de Columbia, y Chiang Mai –una ciudad universitaria en el norte de Tailandia donde viven y trabajan muchos artistas, cineastas y músicos de aquel país–, además de pasar temporadas en Berlín. En 1989, comenzó a cocinar y servir comida en lo que constituían sus exposiciones, desarrollando un tipo de práctica artística colaborativa en la que el rol del espectador es necesario para que el arte exista. Cuando expuso en la Serpentine Gallery de Londres en 2005, para poner otro ejemplo de su trabajo, creo allí una suerte de vivienda–dos réplicas de su apartamento de Nueva York hechas con láminas de conglomerado–, y donde el público podía entrar para sentarse en unsofá, charlar, cocinar o incluso dormir y darse un baño, mientras iba teniendo lugar allí un amplio programa de actividades. Su práctica incluye también proyectos curatoriales, como Utopia Station, presentado en la Bienal de Venecia de 2003, y curado en colaboración con Hans-Ulrich Obrist y Molly Nesbit. Este proyecto presentaba una caótica instalación repleta de documentos, que se asemejaba a una biblioteca que también fuera cafetería o club social, con mobiliario diseñado por el artista Liam Gillick, y que requería un esfuerzo considerable de los espectadores para averiguar qué era aquello y qué artistas participaban. Tiravanijaes también uno de los fundadores de The Land Foundation, un proyecto educativo y ecológico en los alrededores de Chiang Mai, por el que han pasado numerosos artistas. Para concluir, podemos decir que Rirkrit  Tiravanija entiende la práctica artística como algo que surge de un contexto determinado y que tiene que actuar como catalizador para crear una comunidad de participantes/intérpretes. Estos dan sentido a sus obras, esperando además que ese acto participativo pueda ser capaz de producir cambios sociopolíticos. Esta forma de arte, llamada Arte Relacional por el crítico y curador francés Nicolas Bourriad, reúne además de a Tiravanija, a artistas tan distintos como los franceses Philippe Parreno, Dominique González-Foerster y Pierre Huyghe, los británicos Liam Gillick y Douglas Gordon, el danés Olafur Eliasson, el alemán Tobias Rehberger,o los norteamericanos Jorge Pardo y Doug Aitken, quienes han realizado numerosos proyectos en colaboración. Todos ellos adquirieron una gran notoriedad ya en los años 90.

88_jardin_02.jpg Tiravanija ha realizado durante los últimos años una serie de retratos cinematográficos de personas próximas, incluyendo otros artistas, galeristas o vecinos suyos, como un campesino tailandés jubilado. Esta serie de obras, tituladas Portraits, son películas largas de tipo documental, aunque con una fuerte carga poética y afán experimental. Tres de estos Retratoslo son de poetas.Uno de ellos, es un retrato de John Giorno, una personalidad mítica de la escena artística neoyorquina, ya desde los sesenta, y que claramente tenía que interesar a Tiravanija. Giorno había sido el protagonista de Sleep (1963), la célebre película de Andy Warhol, y en donde aparecía durmiendo desnudo en su cama durante cinco horas. Giorno, además, fundó en 1968 un colectivo bautizado como Giorno Poetry Systems, con la intención de presentar nuevas formas poéticas utilizando nuevas tecnologías. Entre sus colaboradores
se encontraron figuras como William Burroughs, John Ashbery, Philip Glass o Patti Smith. El otro poeta retratado por Tiravanija es el sueco Karl Holmqvist (nacido en 1964) y en este caso miembro de su generación, quien ha protagonizado de momento dos obras distintas.

Holmqvist realiza performances y exposiciones, en las que suele escribir o colocar textos tipográficos en las paredes de las galerías, en espacios para los que crea también objetos o lámparas, además de publicar libros. Su trabajo continúa de alguna forma lo que hicieron los escritores americanos de la Generación Beat, a la que también podríamos adscribir a Giorno. Para realizar su obra, Holmqvist mezcla, en textos a veces muy largos, juegos de palabras, retazos de canciones pop, eslóganes periodísticos, titulares de prensa u frases recortadas de diversa procedencia, todo junto a textos que tienen una intencionalidad más clara, criticando por ejemplo el racismo o la homofobia. Sus versos están marcados por la duración de la respiración, y es el lenguaje mismo al ser enunciado lo que le lleva a la actuación, momento en que sus textos parecen poseerle y emanar de él como parte misma de su naturaleza física y psíquica. Sus poemas son así como un esquema del funcionamiento de su cerebro. Este lenguaje, poético y político a la vez, ocupa losespacios físicos de las galerías en donde se presenta, requiriendo una comunidad de lectores/participantes. Una actitud semejante tenía que interesara Tiravanija.

El artista ha realizado de momento dos retratos de su amigo: Untitled 2012 (Astudyfor Karl´ sperfectday) o (The incomparable Karl Holmqvist), 2012, quese presenta mediante una instalación con dos pantallas de video de una duración de 57 minutos, y Untitled (Karl Holmqvistreads), 2014, rodado en cinco canales y de una duración de 49 minutos. En estos retratos, vemos a Holmqvist en diferentes situaciones que van desde verle afeitándose, vistiéndose, ojeando revistas, montando una exposición o leer, obviamente, algunos de sus poemas. Estos van de un homenaje a la actriz Elizabeth Taylor
a poemas concretos basado en repeticiones de sonidos y palabras, influenciados por la poesía concreta. Además, vemos imágenes del estudio de Holmqvist y los objetos que colecciona, sugiriendo que el acto poético es parte de la vida cotidiana misma y también, de nuevo, un acto social.La segunda obra fue presentada en 2015 en la galería Gavin Brown de Nueva York, en el contexto de una exposición anunciada como de ambos artistas. Es un trabajo más íntimo todavía que el anterior, en donde solo participan el poeta y el artista detrás de la cámara. Vemos a Holmqvist recitando y también desenvolviéndose en momentos cotidianos. De alguna forma, para ambos amigos ser artista o poeta es en sí un acto revolucionario, más importante que las obras mismas que puedan crear y que sólo parecen existir cuando tienen un público. Finalmente, en cualquier caso, uno no sabe muy bien que cambio se produce, pero eso no impide que se siga intentando.



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