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Todavía la sangre
Romina Cazón
Fondo Editorial del Estado de Querétaro,
Querétaro, 2015.

 
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No. 104 / Diciembre 2017



Tantos funerales

III

 

La memo-
ria
siempre
dice
donde está la cruz. Esa cruz siempre tiene un
nombre. Ese nombre tiene un cuerpo. Ese
cuerpo
tiene la
tristeza
de
haber-
se ido.
La
tristeza
siempre
apunta
a su
asesi-
no.El
asesino
libre-
mente
divaga.

 

 

Exilio voluntario

I

A veces cuando el llanto me despierta toda desahuciada, me acerco a la
ventana y muevo la cortina para ver si alguien tiene las mismas agujas
clavadas en los ojos, para ver si alguien tiene la misma sangre. Y es cuan-
do abrazo tímidamente al lienzo, como si el acto representara olvidar a
un país, pero es absurdo confiar en mi memoria, es absurdo decir que me arrancaré la cabeza si vuelvo a recordar. Lo hice tantos años que ya no
creo en las vocales que mi boca expulsa. Solo creo en los dioses y ninguno
de ellos me ha concedido el deseo y sin embargo, yo los perdono.

 

Mi boca, una navaja

I

Mi boca, navaja que intenta romper los kilómetros que me separan del útero materno.
    Mi boca, un templo que atesora plegarias nocturnas en un breve espacio: allí estoy de pie con un dedo infectado y un rosario.

VII

Mi ofrenda a los muertos no son el alimento ni la oración. La ofrenda
soy yo: una morena de ojos tristes con un apellido que siempre se dirige
al mar.         
    A los muertos los dejo en el cementerio, las almas descansan en una 
vena de mi brazo izquierdo.

 

Carteario

VII

Querétaro, 3 de septiembre de 2013

¿Qué se hicieron las risas bajo la sombra de tu vestidura? Era una niña
en aquel entonces. Ahora también lo soy, pero en otro cuerpo, en otro
escritorio pensando que la única respuesta era el riachuelo de mis pupi-
las. Lo sé, porque no tiene sentido la palabra si no emerge de un gesto
orgánico.

 
 

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