
Emmy Pérez
Xanath Caraza
Copatrocinado por el Smithsonian Latino Virtual Museum

Pérez recibió la beca de 2017 en poesía por el National Endowment for the Arts. En años previos fue acreedora de becas por CantoMundo, la New York Foundation for the Arts, el Fine Arts Work Center en Provincetown, la colonia MacDowell, la Ucross Foundation y el Atlantic Center for the Arts. También recibió el premio Alfredo Cisneros del Moral por su poesía y el premio James D. Phelan por su prosa. Desde 2008 ha sido miembro del taller de escritores Macondo, fundado por Sandra Cisneros para escritores involucrados en el cambio social.
La poesía de Pérez es fluida como el agua de los ríos que han estado presentes en su vida. Principalmente el Río Grande flanqueado por dos países, dos voces que cantan al unísono, lloran las deportaciones y separaciones de familias que bombardean las noticias día a día. Le canta al valle del Río Grande con añoranza y recuerda lo que generaciones anteriores a ella ya le cantaban al valle, la nostalgia que las aves llevan entre sus alas y que libremente cruzan la frontera, y llegan hasta el otro lado, México, el que se lleva en el corazón, donde están las raíces, de donde son los abuelos, las abuelas, los ancestros.
Usa poesía concreta en muchos de sus poemas, cambios de códigos lingüísticos y cuando quiere conectar con la historia y creencias de su origen, resalta el uso del español en sus líneas. Su voz es altamente femenina, delicada sin dejar de ser asertiva, dice lo que tiene que ser dicho. A veces se manifiesta amorosamente, otras escuchamos una voz altamente religiosa que refleja las creencias de aquellos que la vieron crecer.
Para esta ocasión he seleccionado y traducido los siguientes poemas, “El valle”, “[Sin toronjas]”, “[Cada persona]”, “[Tonantzin mitocondrial]” y “Laguna madre”.
El valle
¿Qué imperativo llama a las oropéndolas
de Altamira a abandonar todas juntas los nidos
que se expanden como gotas de lluvia
entrelazados en los almeces americanos?
La punta de Tejas es un nido de
oropéndolas que se mueve en espiral
hasta México como una galaxia.
[Sin toronjas]
Sin toronjas
este año de sequía.
Las cremosas
flores llegan
tarde, no hay fruta
como una estación perdida.
Blanca como la membrana
que una vez rasgamos
con secciones rebosantes
desde la cáscara.
Tú en una ciudad
en algún lugar escarbando
un carro congelado
por la nieve. Cama
al anochecer. Guardo
toronjas jugosas
como guardo
mi lengua, aquí
donde es dulceamargo y
dulce.
Las regaría
con el agua nieve
de tu invierno
derretido si tan solo
tú también
hablaras.
[Cada persona]
Cada persona, cada sendero, cada cúmulo de corteza del mezquite es un río
[Tonantzin mitocondrial]
Tonantzin mitocondrial, reza por nosotros ahora & y en la hora
de nuestra partida. Llena eres de tu gracia,
bendita las frutas
de tu boca,
mente
y corazón.
Laguna madre
la tortuga de Tejas
abre su boca
y la lengua
del milenio
seca como una sobreviviente
vaina de ébano.