Alejandro Aura es ante todo un poeta, es decir alguien que nos dice, a su manera, con renovado asombro y voz propia, las mismas cosas de las que han hablado desde siempre los poetas: el amor, las ciudades, el gozo y la desdicha, las aventuras de la vida, la belleza, el desencanto. Es un poeta de verdad que escribe porque no tiene más remedio que hacerlo, porque si se quedara callado la existencia le sabría a menos, porque al decir lo que ve, lo que le pasa e imagina, siente que de veras está vivo.
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{mmp3ex}www.archivopdp.unam.mx/media/vida-subita.mp3{/mmp3ex} Vida súbita Y de qué vivió, preguntan asombrados: vivió de vida natural, vivió de encantamiento, de un fuerte golpe, de un pulmón que le salió magnífico. Tenía horas y horas para volar, para bailar, para morirse de la risa. Daba cosa mirarlo tan contento como si no esperara nada. Tenía unos pies estupendos con los que se paseó dos o tres veces a todo lo ancho y lo largo y le sobrevino la vida de repente sin que supiéramos por qué, nada más lo vimos alegrarse y alegrarse, se infló como un globo de dicha y apareció ante nuestra vista de un modo radical, definitivo, eterno.
{mmp3ex}www.archivopdp.unam.mx/media/desayuno-de-trabajo.mp3{/mmp3ex}Desayuno de trabajo
Éste que sale del baño no soy
{mmp3ex}www.archivopdp.unam.mx/media/ninon-sevilla.mp3{/mmp3ex}Ninón Sevilla
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