No. 71 / Julio-agosto 2014 |
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Volver a la poesía de Georges Schehadé como a una fuente de agua pura. Así hay que encomendarse a la voz delicada, que pareciera no querer inquietar el silencio interior del que proviene, de este poeta nacido en Alejandría, en el amanecer del siglo pasado, y que hubo de hallar en la lengua francesa el vehículo más propicio para aquello –tan escaso en apariencia– que le fue concedido decir. “Escribió poco, afirmaba Octavio Paz, y casi todo lo que escribió fue perfecto.” No hay mejor elogio. Más conocido en Francia por sus obras de teatro, Schehadé comenzó a publicar poemas a partir de 1938 en ediciones de muy corto tiraje impresas a mano. Más adelante, la editorial Gallimard las recogería en un delgado volumen provisto de un título que brilla por su desnudez: Diez poemas Georges Schehadé 1 Si eres bella como los Magos de mi país Amor mío no vayas a llorar Los soldados están muertos y su sombra escapa de la muerte −Para nosotros la muerte es una flor del pensamiento Es preciso soñar los pájaros que viajan Entre el día y la noche como una huella Cuando el sol se aleja sobre los árboles Y hace de sus follajes otra pradera Amor mío Tenemos los ojos azules de los cautivos Mas nuestro cuerpo es la devoción del sueño Acostados somos dos cielos en el agua Y la palabra es nuestra sola ausencia 2 Yo te llamo María Un casto cuerpo a cuerpo con tus alas Eres bella como las cosas que he visto En el comienzo no estaba tu Hijo en el paisaje Ni tu pie de plata en el tálamo Yo te envidio María El cielo te cubre de pena Los cuervos tocaron tus ojos azules Tú me inquietas tú me inquietas muchacha El follaje está loco por ti 3 En esos países que tienen astros y amigos Cuando los vivientes pasan con sus sombras Aprendí de los pájaros a perder la vista −Amor Figura de sueño sobre el adoquín Estrella que brilla y que hiere Cosa pequeña como la flor de Dios 4 El raro sabor de tus manos Cuando los bueyes están cerca del mar Eres prisionera de tu más bella imagen Porque blanco es el color de la paciencia Estaré en tu recuerdo Las montañas envejecen y se cubren de hojas Y morirás Porque hay tanta poesía en la ceniza 5 La estrella volverá al jardín destruido Semejante a la gota de agua de los nacimientos Sin más paciencia partirán los pájaros Y tal será el sueño de la primera noche Amor mío estoy en una pradera Con árboles de mi edad Mas las gacelas pasan entre las pestañas dormidas Esta noche la muerte es hija del Tiempo bienamado 6 En una montaña Donde los rebaños hablan con el frío Como Dios lo hizo Donde el sol está en su origen Hay graneros colmados de dulzura Para el hombre que anda en paz Yo sueño con ese país donde la angustia Es un poco de aire Donde los sueños caen en el pozo Sueño y estoy aquí Junto a un muro de violetas y esta mujer Cuya rodilla separada es una pena infinita 7 Entré a la iglesia corriendo y cayendo Para volver a mirar el alba cargada de años Y para mí solo y por mi bien Esta muchacha Cuya sonrisa es un poco de tierra sobre los senos Por una vez estoy contigo cuando duermo Tú estás en las iglesias de mi sueño 8 A los veinte años es un temblor Solo de ver sus ojos en el agua de las muchachas La habitación tiene un cierto aire de mar Como dos pájaros que al volar juntos se estrellan Con el silencio peligroso de los nidos La noche mezcló nuestras edades Oh melodía de la piedra de las islas 9 Madre he aquí las armas de mi tumba Sus cabellos son muy claros para mi pasión Vuelve vuelve golondrina Suave canto sin rostro Su pie pensativo como la cadena de una esclava Ninguna voz de reno hará más tenue el verano Yo sin bordón ni camino Ando en pos de un gran paraíso Mas la rosa habla en casa El sudor es violeta en las sienes del amor Santa Virgen de mi pasión 10 Bajo un follaje indiferente al pájaro labriego Digo que las manzanas son justas y bellas En la tristeza de la mañana Hablo de una rosa más preciosa Que las arrugas del jardinero Porque los libros están en las habitaciones Porque hay agua en el cuerpo de los amantes |
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