Juan Manuel Bonet / Benard Plossu |
El jardín marino |
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No. 75 / Diciembre 2014 - Enero 2015 |
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Juan Manuel Bonet / Benard Plossu |
Entre sus publicaciones destacan innumerables textos sobre arte, como sus introducciones para los catálogos de exposiciones como El poeta como artista, El Ultraísmo y las artes plásticas o Morton Feldman: Vertical Thoughts, las tres comisariadas por él; o para monografías dedicadas a figuras tan distintas como Tarsila do Amaral y Alex Katz, a quienes ya hemos dedicado atención en estas páginas, o como Giorgio Morandi, Juan Gris, Dis Berlín o Helmut Federle, mencionando a artistas especialmente próximos a su poética. Bonet es autor también de un monumental Diccionario de las Vanguardias en España (1907-1936), donde se funden sus dos intereses principales. Podría decirse, en cualquier caso, que su enorme actividad en el terreno artístico ha hecho sombra a su singular y más que notable faceta poética, iniciada con La patria oscura (1983). Bonet ha publicado regularmente desde entonces libros como Café des Exilés (1990); Praga (1994) —presentado como la traducción de un poeta checo realmente inventado, Pavel Hrádok—; o Postales (2004), aunque haciéndolo a veces en editoriales no muy visibles. En 2015, en cualquier caso, la cuidadosa editorial La Veleta (Granada, España) ha anunciado la publicación de su poesía completa hasta la fecha. En su vertiente literaria, Bonet destaca asimismo por la definitiva antología de la poesía ultraísta, Las cosas se han roto (2012), además de ediciones críticas de poetas vanguardistas de ese periodo como Cansino-Asséns o Lasso de la Vega.
La poesía de Bonet tiende a la brevedad y a la claridad, y es a veces más fácil describirla, aunque no sea difícil encontrar en ella la influencia de algunos poetas españoles anteriores, como Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda, o, relacionándola a otras disciplinas, de la música de Erik Satie o Frederic Mompou. Su poesía es una poesía de la memoria, intimista, casi nostálgica, aunque feliz, culta, literaria y cosmopolita. Ambos, Bonet y Plossu, tienen preferencia por la noche o las horas crepusculares y por ambientes intemporales difíciles incluso de fechar. El uso del blanco y negro de Plossu subraya esto, y algunos de los poemas de Bonet nos llevan hasta el periodo europeo de entreguerras. Los dos son admiradores declarados de los cómics de Tintín, y de autores como Paul Morand y Blaise Cendrars, grandes viajeros. Plossu fotografía también naturalezas muertas y, sin saberlo diría que, como Bonet, es admirador de Morandi. Tal vez, la cosa que más les une es la utilización de las ciudades como trasfondo y tema. En la obra de ambos aparecen ciudades muy literarias como París, Venecia, Praga o Lisboa, además de otras, y sobre las que proyectan experiencias autobiográficas, vividas o estéticas, o sobre las pueden adivinarse las de personajes fugitivos, entrevistos en tránsito, o meramente intuidos en ámbitos oscuros, misteriosos y solitarios. |
Ilustraciones:
George Silk, retrato de Edith Sitwell y Marilyn Monroe, Hollywood, 1953: http://theredlist.com/ Pavel Tchelitchew, retrato de Edith Sitwell, 1928: http://theredlist.com/ Publicaciones anteriores de esta columna |