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Zao Wou-Ki / Henri Michaux |
El jardín marino |
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No. 76 / Febrero 2015 |
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Zao Wou-Ki / Henri Michaux |
Por Enrique Juncosa El poeta y pintor belga Henri Michaux (1899-1984) y el artista chino Zao Wou-Ki (1921-2013) fueron dos de los grandes protagonistas de la vida cultural del París de la segunda posguerra. Michaux que era treinta años mayor que Zao, había llegado allí primero, en tren desde Bruselas en 1924, y moriría en la capital francesa seis décadas después, no sin antes haber viajado mucho por todo el mundo. Zao llegó a París desde China en 1948 y allí se formará y desarrollará su carrera. Ambos trataron a otros escritores y artistas, pero colaboraron juntos varias veces y tuvieron una relación especial de gran respeto mutuo. En 1950 colaboraron por primera vez en un álbum de gran belleza, publicado por Robert Godet y expuesto en la Galerie La Hune, y titulado de una forma descriptiva, Lecture par Henri Michaux de huit lithographies de Zao Wou-Ki, y en donde el escritor escribe unos delicados poemas en prosa que quieren corresponderse a las imágenes nostálgicas y paisajísticas del pintor, que acaba de abandonar su país, y que se refieren a árboles, pájaros, el invierno, una casa solitaria o la luna. Ese, por cierto, fue el primer texto escrito para Zao, y fue redactado por Michaux espontáneamente, antes de conocerle, viendo las litografías en el taller en donde se estamparon. ![]() A Michaux, que había realizado en solitario un largo viaje por Asia (1931-2), visitando la India, Ceilán, Malasia, China, Corea y Japón, y del que surgió uno de sus más grandes libros, Un bárbaro en Asia, se enamoró por completo de China, a donde sin embargo no volvería jamás. Le fascinó el sentido de equilibrio y armonía de su cultura; admiró su arquitectura, su pintura clásica y su poesía, que considera tan delicada como para que no fuera posible encontrar ideas en ella. En todo caso, y después de conocer a Zao Wou-Ki, éste se convertirá en su gran informador de asuntos chinos, asuntos para los que siempre mantuvo una actitud receptiva. Michaux por su parte presentará a Zao al poderoso galerista Pierre Loeb, a quien llevara a su estudio, y escribirá algunos prólogos más para catálogos suyos a lo largo de sus respectivas carreras, analizando siempre su obra con perceptiva y cercana admiración. Que yo sepa, se han realizado dos exposiciones celebratorias de su amistad, la primera en 1982 en el Instituto Francés de Atenas, y la segunda en 1993 en la galería Thessa Herold de París. Además, Zao Wou-Ki pintó al final de su vida una enorme pintura, de siete metros y medio de largo, en homenaje a su amigo: Hommage à mon ami Henri Michaux (1999-2000), que se puede considerar como una de sus obras más importantes. François Cheng, amigo de ambos, podemos recordar también aquí, traducirá a Michaux al chino en 1984, cuando el poeta todavía vivía. ![]() ![]() |
Ilustraciones:
Lecture par Henri Michaux de huitlithographies de Zao Wou-Ki, 1950: www.annexgalleries.com Retrato de Zao Wou-Ki: www.stewartantiques.com Retrato de Henri Michaux: byricardomarcenaro.blogspot.mx Publicaciones anteriores de esta columna |