No. 77 / Marzo 2015 |
Arte-acción en culturas originarias Por Kalu Tatyisavi |
Poesía etimológicamente significa creación. En estos tiempos, esta definición es limitada, en Periódico de Poesía hemos visto que la poesía no se reduce a la escritura, puede asumir diversas formas, espacios, materiales, símbolos, significados; la poesía entonces se vuelve la búsqueda por diversos medios. Un ejemplo: tenemos Poesía en voz alta en la Casa del Lago como performance y espacio abierto en todos los sentidos. |
No. 77 / Marzo 2015 |
Arte-acción en culturas originarias Por Kalu Tatyisavi |
Poesía etimológicamente significa creación. En estos tiempos, esta definición es limitada, en Periódico de Poesía hemos visto que la poesía no se reduce a la escritura, puede asumir diversas formas, espacios, materiales, símbolos, significados; la poesía entonces se vuelve la búsqueda por diversos medios. Un ejemplo: tenemos Poesía en voz alta en la Casa del Lago como performance y espacio abierto en todos los sentidos.
En México hay tantas lenguas originarias que podríamos poner una palabra y alguna imagen en un mural y tendríamos un espectacular y esperpéntico absurdo: desde sí mismo sería contestatario, antioficial, —así fuera de buen gusto— e incomprensible, es decir, podría ser una propuesta indescifrable por su polisemia. El poeta Roberto López Moreno ha elaborado poemurales con base en resonancias fonéticas de diversas lenguas, imágenes contrastantes, versos antiversos, poesía que mira y reta… pero Roberto es Roberto. Hace poco, con un grupo de compañeros, se nos ocurrió intervenir una pared. Juntamos esfuerzos con un colectivo denominado One love, afinamos la puntería y lanzamos huevos de pinturas contra algunas palabras negativas como indio, dialecto, otomí, mixteco, indígena, indigente, entre otras. Nosotros no pudimos divertirnos del todo, nuestro coraje se remonta a 500 años y la memoria y las energías fallan, las no comilonas desde niño, las mentiras de la historia, ahora la terrible y generalizada corrupción e inseguridad en todos sus niveles; es doloroso. Pero lo importante fue hacerlo por nosotros mismos. Como mayoritariamente éramos estudiantes de la lengua Tu’un savi, los compañeros, ni tardos ni perezosos, comenzaron a escribir. También hubo palabras en lengua hñähñu y bènè gwlash. Los compañeros pusieron las palabras que se refieren a la cultura, como Koo Savi, Tu’un Ñuu Savi, Noto-dayo tuku jin tu’un-dayo, mismas que bailaban bajo gotas de lluvia y jugaban entre montañas.
Así, se hizo una intervención y un performance al mismo tiempo. Una pared en la antigua colonia Santa María la Ribera fue el espacio disponible (antes de que los partidos políticos se lo apropiaran, con sus promesas huecas y sus falacias de bien común). No sabemos cuánto tiempo permanecerá, como tampoco sabemos si continuaremos con estas actividades. Lo interesante es intentar y soñar con un mundo mejor, donde se interviene y no se pide, donde se actúa y no se renuncia a la posibilidad de decir con diversos lenguajes. Como sabemos, el arte no puede ser perrito faldero de los políticos —basta escucharlos para corroborar que son insulsos—; el arte no parte del dogma sino de la posibilidad y del conflicto, sea personal o social; del rompimiento y la crisis de la razón, y del sentimiento del ser humano. El arte no tiene pérdida, es decir, quien más pierde tiene posibilidades de decir algo. Tampoco esperamos que nuestra intervención sea merecedora de las 100 peores pinturas del año 2015. Como muestra están las fotografías tomadas por Uriel López España, excelente fotógrafo del Ñuu Savi.
Hemos dicho que en México existe una dictadura social, no militar; quien analice de fondo, de manera crítica, sin compromisos institucionales y fuera del miedo, lo corroborará. El derecho, la sociedad civil y la división de poderes son casi inexistentes. En fin, el arte con ironía, con lo inclasificable y lo impenetrable, puede orillar a otros sueños; no digo esperanza, pues no se puede vivir más de ésta. |
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